jueves, 16 de mayo de 2019

Comentario barato: "Shingeki no trenes" (Koutetsujou no Kabaneri)

Una de las cosas que me gusta de este mundillo es la facilidad con la que surgen series que por una u otra cosa logran causar cierto revuelo en nuestras comunidades para inmediatamente después de una semana ser olvidadas. ¿Se acuerdan de Danmanchi y el revuelo que causó en los fanarts de Hestia? ¿alguien sigue posteando sobre Sento Isuzu de Amagi? No? Me lo imaginaba. Bueno pues hay cosas que la marea desentierra en la playa y en esta ocasión fueron un par de películas las que sacaron de las arenas del olvido a una serie como “Koutetsojou no kabaneri”. 



Para ti amigo mío, tal vez no lo sepas o no te acuerdes, pero en la primavera de 2016 vino una serie que desde su primer tráiler desató el furor en la comunidad, y la cosa no era para menos pues, se trataba de una serie de zombis, un tema que a pesar de ser bastante popular no está bien parado en esto de los monos chinos cuando los máximos referentes son High School of the dead y Gakkou Gurashi. A eso le agregábamos que era una producción con el equipo detrás de Shingeki no kyojin, así que con un tema interesante y un espectáculo visual que prometía bastante, ¿qué podía salir mal? 

Bueno, esta serie a la que en los barrios rezagados sociales decidieron llamar “Shingeki no trenes”, trató de llevarnos de nueva cuenta a un mundo post apocalíptico donde la humanidad está en grave peligro debido a unas criaturas conocidas como “kabane”; zombis con una gran condición física (a pesar de estar muertos) que les permitía tener extraordinarias habilidades de alpinismo, parkour, esgrima, con fuerza sobrehumana y la capacidad de infectar a los demás, y por si no fueran ya lo suficientemente difíciles de matar, le agregaron que también tenían un corazón cubierto de acero, el cual es su única debilidad ja. Parece una jodida broma, peeero no lo es.

"¿Quiere pelea prro?"

Ooooobviamente resultan una amenaza latente para la humanidad, es por eso que la gente se resguarda en curiosas estaciones donde viven trasladándose de una estación a otra a través de locomotoras, y es justamente en una de estas estaciones donde vive nuestro protagonista: Harry Ikoma Potter.
Ikoma viene como el prota de esta historia. Su fuerte determinación por querer acabar con los kabane y salvar a cada humano en peligro lo hacen el típico protagonista que acostumbramos a ver en este tipo de historias. Sin embargo, Ikoma tenía algo que lo hacía especial en esta serie y era el hecho de que desarrolla un arma que es capaz de atravesar el duro corazón de los kabane. No obstante, poco después una locomotora se estrella contra la estación, dejando entrar a una multitud de zombis y ocasionando que nuestro prota sea mordido por uno de ellos. 


Aquí es donde ocurre la primer y MÁS GRANDE TRAGEDIA de esta serie, y es que aún no terminaba el primer capítulo cuando se encargaron de asesinar el potencial que tenía nuestro amigo como protagonista, ¿cómo lo hicieron? pues Ikoma evita que el virus llegue a su cerebro. La forma en como lo hace es genial, hay que reconocerlo, pero el cómo recupera su condición después de tener el 90% de su cuerpo infectado es bastante ridículo y sin ninguna explicación razonable, ni en ese momento ni posteriormente, haciendo de su recuperación algo sacado como por arte de magia, justo como esperaríamos de nuestro joven mago!!
El señor Potter salvando su vida con la conveniencia del guión piedra filosofal

Y digo que arruinaron a Ikoma desde el primer capítulo porque él tenía para ser un gran personaje, es decir, en un mundo donde no contaban con formas para hacerle frente a tal amenaza el inventó un arma QUE PODÍA ACABAR CON LOS KABANE!!


Si lo hubieran trabajado con eso haciendo que creciera poco a poco con la experiencia en lugar de darle power ups innecesarios, hubiera sido un personaje interesante y diferente, pero NO!! Mejor optaron por meterlo a ese grupo tan explotado de protas que han perdido parte de su humanidad para hacerlo “interesante” siendo todo un híbrido badass. Repugnante. Es más, pudieron trabajarlo al inicio con eso y después meter ese elemento de ser mordido para introducir a los kabaneri haciendo de esto algo más llevadero en su desarrollo, pero bueno. 

Muchos pensarán que exagero con esto, pero la serie va empezando y obviamente todo lo que haga este prota a partir de ahí tiene de base ese momento tan ridículamente conveniente. 

Para este punto las comparaciones entre KNK Y SNK eran más que obvias: las murallas estaciones, los titanes kabane, las armas, el prota que quiere acabar con todos los titanes y que para más inri se transforma en uno… por lo que las acusaciones de plagio no se hicieron esperar, aunque eso era lo de menos, si lograban recrear una historia adaptando elementos similares a su mundo ¿qué más daba? 

La historia había empezado bien introduciéndonos a ese mundo, con una humanidad temerosa de los kabane al grado de tener que hacer ciertas reglas para asegurar la supervivencia. Las estrictas inspecciones a las personas que ingresan a las estaciones así como la obligación que tienen de usar las bolsas de suicidio en caso de ser mordidos, librando una batalla psicológica entre el honor y el miedo, son aspectos duros que nos trataban de decir que estabamos en un mundo cruel y lo aplaudía. 

Desafortunadamente, esa crueldad que se veía en el primer capítulo no se volvió a ver en el resto de la serie, un par de veces cuando mucho, pero no más. A medida que avanzaba la historia el show se volvió monótono mostrándonos escenas de acción que te engatusaban por lo bien logrado de esa animación mientras te soltaban algunos datos de los personajes, como que Ikoma Potter perdió a su familia o que traía una piedra filosofal que nadie sabía para qué demonios servía siendo que por momentos le daban bastante énfasis. Cosa que después explicarían en la película como algo meramente simbólico de su familia.

Poco a poco conocíamos a nuestros protas, que además de Ikoma se resumen a una waifu inútil (Ayame) y una tsundere badass (Mumei) con pasados trágicos incapaces de provocar algo en el espectador porque en ese entonces al igual que ahora, ya estaban quemadísimos y nos los sabíamos de memoria, además de un montón de secundarios que jamás nos importaron un carajo porque nunca tuvieron la mínima oportunidad de generar algo en el espectador que no fuera indiferencia, de verdad daba igual quien se muriera y eso para un anime de este estilo es una falla imperdonable.

A esto le sumaba que no soltaban información importante sobre el origen de los kabanes. Sabíamos que son muertos reanimados y que tienen grandes habilidades y resistencia, pero ¿cómo surgieron estas criaturas? Si fue obra de un virus, un experimento, una actualización cancerígena de Equipo Amino o cualquier otra cosa no lo sabemos porque en ningún momento se nos da información detallada sobre su origen, salvo al final cuando meten experimentos que terminan con gigantes masas de zombis, pero esos experimentos solo explicaban a los gigantes, no como o porque surgió el virus, y eso supone un error en series de este tipo porque junto con el sentimiento de supervivencia (nulo en este anime) el misterio detrás de la amenaza es lo que le da sentido a la historia. Aunque podemos darle el beneficio de que no es una concluida y ahí pueden dar esas respuestas si es que saben atar los cabos sueltos.


Hasta la primera mitad de la serie podías encontrar fallos en la trama y desarrollo, pero lo dejabas pasar, pues la historia todavía generaba interés por conocer más de su mundo. Pero para la segunda mitad de la serie se va todo al caño, no solo porque no parecía que fuera en alguna dirección la historia, sino que es aquí es donde le dan el tiro de gracia a los personajes arruinándolos completamente.

Para empezar. el patriarcado falocentrista opresor movió sus fichas desde las sombras dándole nuevas habilidades de macho que se respeta a Ikoma, a su vez que mandaba a Mumei a la cocina, quien después de ser un personaje fuerte rompe madres pasó a ocupar el lugar de la damisela en apuros como alguna vez hizo SAO en su momento con Asuna. 

Así se fueron sin un rumbo claro para esta serie y a 9 capítulos sin tener información sobre el problema principal, decidieron meter a otro antagonista que no requería tanta explicación, dando origen a Biba, un personaje que, si se hubieran tomado la historia tan solo un poco en serio, no existiría, o de menos podría tener un mejor papel que el de rellenar los huecos en la trama.

Biba Amatori, 1% maldad; 99% Bishounen 

Junto con Biba también llegaron los Kuro keburi (gigantes formados por conglomeraciones de kabanes), los cuales me parecían, si no una buena idea del todo, si una que la que se podían sacar algo bueno para la trama, es decir, montones de cadáveres juntándose para dar vida a una nueva criatura más poderosa y de mayor peligro es algo que al menos en Apocalipse no toride me agrado. En algún punto eso habría servido para mover la trama, incluso que fueran resultado de experimentos era algo aceptable, pues de ahí podíamos agarrarnos para desentrañar el origen del virus. El problema es cuando al final no solo no dan explicación de su origen, sino que además salen con nuevas fases de poder como si se tratase del kokun. Ridículo.
Cuando menos nos dimos cuenta, la lucha por la supervivencia de la humanidad se convirtió en un drama familiar entre Mumei y su “hermano” Biba, siendo que todo el problema fue a recaer en este último debido a su búsqueda de venganza contra su padre que intentó matarlo de niño. La serie decayó tanto para la recta final que en un intento por rescatar esto, Ikoma Potter tuvo que hacer un cambio de look para verse más cool con sus nuevos y vergonzosos power ups de cara a la batalla final.
¡¡Expeliarmus!!
La serie termina apresuradamente con una batalla insípida entre Ikoma y Biba, Mumei siendo rescatada de ser un Kurokeburi, con un montón de interrogantes, pero listos para ir a la siguiente estación. Allí es donde entra la última película, a 6 meses de lo ocurrido en la primera temporada donde igualmente no explican nada, lo único que pasa es que se formaliza el romance entre nuestros protagonistas, con una Mumei que parece dejó de ser kabaneri para convertirse en jitomate por lo sonrojada que está en todo momento, pero eso sí, que regresa a su modo badass. ¿Y las respuestas? ¿Y los indicios de algo más? No me van a decir que se tardaron tres años solo para mostrar un beso de los protagonistas… stos ponjas. 


Afortunadamente, el apartado técnico compensaba lo pestilente de su desarrollo. En una sola palabra, la animación es “Hermosa”. Es un deleite ver una con semejante calidad en la animación, al menos en la mayor parte de la serie. Su buena iluminación y gran nitidez nos dan excelentes tomas en sus escenarios que no puedes menos que disfrutar. El diseño de los personajes resulta estéticamente atractivo y llenos de color, al menos en los principales. Además, no tienen idea de cómo disfrutaba ver esas batallas dinámicas con vueltas en el aire, los acercamientos a los rostros de algunos personajes o incluso las nubes en un cielo nocturno. Simplemente asombroso!!
En cuanto a la banda sonora, debo decir que tengo sentimientos encontrados, es decir, hay veces que es sublime, es poderosa, ¡¡otras veces es épica!! peeeeeero no va para nada con la serie. Más de una vez vi arruinar escenas de combate que podían desprender psiquismo y tensión de no ser porque metían el opening de fondo, el cual es bueno, al menos sus primeros segundos en mi opinión porque después se vuelve insípido, pero disponiendo de otros temas más poderosos y acordes a la situación ¿porque no usarlos en vez de arruinar la atmosfera del momento con el opening pedorro que escuchamos en cada capítulo? 


Personalmente me llevo el track “Grenzlinie” como mi pista favorita en esta producción y un par de pzas con piano de las que no recuerdo el nombre.


Resumiendo…. 

Me gusto la forma en que KNK retoma la fórmula de SKN, porque a pesar de encontrar los mismos patrones, presentan un mundo igual de interesante bajo otro enfoque. Que fuera mal desarrollado es otra cosa, pero interesante lo fue desde el inicio. Me gusto el hecho de que el prota es diferente (al menos en diseño) a tantos personajes de otras series, el diseño de los kabane, la buena calidad en su animación y banda sonora, además de los gritos de los zombis que sonaban jodidamente genial.
Desafortunadamente esta serie fue opacada por como arruinaron los personajes, algunos desde el primer capítulo, la falta de información sobre el origen del virus, los power ups ridículos e innecesarios y una trama que desperdicio su potencial pecando de ser poco original y sin rumbo ni sentimiento haciendo que al día de hoy hayan tenido que sacar la continuación de esta historia (donde igualmente no llegan a nada) para que alguien se acuerde que alguna vez existió una serie llamada Koutetsujou no Kabaneri. 


Para finalizar solo diré que terminó siendo una serie que como tantas desperdicio el potencial que tenía, la más grande decepción de 2016, pero aun asi, es una con la capacidad de hacerte pasar de un rato entretenido si es que eres relativamente nuevo en este mundillo o no tan exigente, o de mínimo para degustar de la delicia visual que ofrece su apartado técnico, porque efectivamente, KnK entra tanto por los ojos que hasta parece que buscan distraerte de su desarrollo de mierda.

En fin, ya sea que estén de acuerdo conmigo o no, pueden dejarme su opinión, críticas destructivas o amenazas de muerte en la parte de abajo. 

¡¡Nos leemos luego!!


2 comentarios:

  1. Pensé que era un anime interesante y profundo para pasar el rato. Que lástima! Sigo sin encontrar un nuevo anime interesante que ver para llenar mi vacío interior. Gracias Vortex!

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  2. Cuando lo anunciaron me emociono que usaran algunos tópicos de la ciencia ficción como el steampunk combinado con un japón antiguo, pero al final la serie fue la mayor decepción, desperdiciaron todos los elementos del steampunk y el mundo no esta bien desarrollado.

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